Al menos 30 muertos en choques entre la policía e hinchas de un equipo de fútbol de El Cairo

08.02.2015 22:01

Al menos 30 hinchas del equipo de fútbol cairota Zamalek han muerto este domingo y 23 han resultado heridos en los choques entre los ultras del club y las fuerzas de seguridad, según fuentes de la morgue donde han sido trasladados los cadáveres. La mayoría de las víctimas tienen entre 17 y 23 años. Los incidentes se han producido poco antes de que comenzara un partido de la primera división egipcia en los alrededores del estadio del Ejército del Aire, en la capital egipcia.

Una fuente médica ha indicado que las víctimas murieron de asfixia en mitad de la estampida que provocaron los gases lacrimógenos. La fiscalía egipcia ha abierto una investigación para esclarecer el suceso. Los disturbios han provocado la suspensión indefinida del campeonato de fútbol de primera división, según ha informado el Gobierno.

Según el ministerio del Interior, la trifulca se ha originado cuando miembros de "Los caballeros blancos" -la sección de ultras del Zamalek- han intentado acceder a las instalaciones sin entrada para asistir al disputado partido que enfrenta a su equipo con el ENPPI, primero y segundo de la clasificación.

"Los aficionados del Zamalek han tratado de acceder por la fuerza y hemos tenido que impedir que dañaran las instalaciones", ha señalado el ministerio del Interior en un comunicado. Los agentes han lanzado gases lacrimógenos para dispersar a los hinchas. Los testigos han relatado que los ultras, provistos de palos metálicos, han bloqueado las vías que conducen al estadio de fútbol y han tratado de trepar por las vallas del recinto y de un club del ejército anejo.

través de su página de Facebook, los hinchas han denunciado el uso excesivo de la fuerza empleado por la policía para evitar que los aficionados se agolparan en los accesos. Han criticado, además, que las autoridades hayan colocado en las entradas vallas de metal rodeadas de alambradas de púas. A pesar de los incidentes, el partido no ha sido cancelado. Entre los heridos, figuran tres agentes. Varios vehículos estacionados en las proximidades han sido alcanzados por la refriega durante la que un furgón de la policía ha ardido.

Al partido solo podían acceder unos 10.000 aficionados. El pasado diciembre, tras dos años de liga interrumpida y partidos jugados a puerta cerrada por motivos de seguridad, la Federación egipcia acordó con el ministerio del Interior permitir el acceso limitado a los campos. Desde entonces, en un puñado de grandes estadios -ubicados en El Cairo y Alejandría, las dos grandes urbes de Egipto- se aceptan hasta 10.000 espectadores mientras que la cifra se reduce a la mitad para el resto.

Los ultras de los clubes egipcios cuentan con un largo historial de escaramuzas con la policía. Curtidos en la lucha callejera, fueron la vanguardia de las revueltas que en febrero de 2011 forzaron la renuncia del entonces presidente egipcio Hosni Mubarak. Y no han dejado de participar en los continuos episodios de violencia que han jalonado los últimos cuatro años de fallida transición en la tierra de los faraones.

La memoria de Port Said

Hasta la fecha, el episodio más sangriento del fútbol egipcio sucedió el 1 de febrero de 2012. Aquella noche el estadio de la ciudad egipcia de Port Said fue escenario del mayor desastre futbolístico de la última década. 74 aficionados del Ahli, el otro club de El Cairo y eterno rival del Zamalek, perdieron la vida en su césped. Una multitud invadió el césped tras la victoria de Al Masri y arrojó piedras, botellas y bengalas a los aficionados de Al Ahli, ante la permisividad de las fuerzas de seguridad.

En apenas un cuarto de hora, el estadio se convirtió en una trampa mortal. En enero de 2013 una corte penal de Port Said condenó a muerte a 21 personas supuestamente implicadas en la matanza. El año pasado, sin embargo, el tribunal de Apelaciones anuló el veredicto y ordenó la repetición del proceso.

La versión más extendida culpa del incidente a la policía y los partidarios del derrocado Hosni Mubarak en un intento de castigar a los ultras. La sentencia inicial desató varios días de violencia callejera que se saldaron con más de 40 muertos y varios centenares de heridos. Para recuperar el control, el entonces presidente Mohamed Mursi decretó el estado de emergencia e impuso el toque de queda en Port Said, Suez e Ismailia, las principales plazas del estratégico canal de Suez.

fuente: El Mundo