Estudiantes disfrutó otra vez ante Gimnasia en el clasico y tiene puntaje ideal
LA PLATA.- Nunca es fácil ganar un clásico, aunque hay factores que juegan su propio partido, influyen a favor y en contra. Hace tiempo que hay que hablar de domino rojo y blanco en esta ciudad. Pensar que ayer nomás... En el Clausura 2005 Gimnasia goleó 4-1 a Estudiantes y equilibró el historial (44-44). Pero de ahí en adelante todo fue rojo y blanco. Pasó al frente unos meses después, igualó el primer clásico disputado en el Estadio Ciudad de La Plata y un día regresó Juan Sebastián Verón. En ese momento todo cambió. En la última década jugaron 16 partidos oficiales: 11 victorias para el Pincha, 4 empates y apenas 1 victoria para el Lobo.
Esta vez la historia se repitió. Gimnasia mostró ambición, pero el equipo de Mauricio Pellegrinole tiró encima el oficio y eso fue suficiente. Fue 3-1, de visitante, gracias a los goles deSchunke , Carrillo y Cerutti , de penal; Vegetti descontó.
Pudo haber sido empate si el conjunto de Pedro Troglio no fallaba en la definición. Allí estuvo la diferencia. Fueron parejos en lo colectivo, en lo macro, aunque Estudiantes contó con un plus: la jerarquía individual. Generaron casi lo mismo, incluso quizás llegó más el local. Sin embargo, al León no le tembló el pulso y aprovechó buen parte de lo que gestó.
Vale la pena salir del partido y repasar lo sucedido en los últimos años. Varios capítulos de un mismo guión: una década de paternidad.
La primera señal de lo que pasaría se dio en el Apertura 2006. Estudiantes hizo todo bien y aplastó a su rival por 7-0 (mayor diferencia de toda la historia). Los gritos de José Luis Calderón (3), Diego Galván (2), Mariano Pavone y Pablo Lugüercio todavía retumban en el Único, un escenario donde Gimnasia jamás pudo ganar.
Si bien ese clásico es el símbolo de esta última década, hubo otros enfrentamientos que quedaron en el recuerdo. ¿Cuáles completan el top five? El 2-1 del Clausura 2008 (con nueve jugadores), el 3-0 del Apertura 2009 (ganó con comodidad y celebró la obtención de la Copa Libertadores), el 1-0 del Final 2014 (cortó una racha de más de 18 años sin éxitos en El Bosque) y el 1-0 de la Copa Sudamericana (en el primer cruce internacional).
¿Y para el Lobo? Sí, la excepción a la regla. Una victoria solitaria. Apenas una isla. Fue en el Clausura 2010, cuando Gimnasia aún se hacía fuerte en su casa. Se impuso 3-1 y dejó sin chances al equipo de Verón, quien convirtió el descuento pero no fue suficiente. Las dos conquistas de Denis Stracqualursi y el grito de Juan Cuevas son los últimos recuerdos felices que encuentra el hincha albiazul.
El contraste es enorme. Uno fue campeón tres veces y puso en jaque a Barcelona. El otro se fue al descenso y tardó dos años en regresar. El orden institucional de Estudiantes y la mayor jerarquía de sus planteles pueden explicar la diferencia. Sin embargo el factor primordial es, sin dudas, Juan Sebastián Verón. El ídolo que regresó en plenitud cuando aún lo querían en el viejo continente, el que volvió del retiro porque veía mal a su equipo, el que ahora conduce desde afuera. Su figura potenció al club y lo elevó a un plano que parecía imposible: retornó a los primeros puestos de la Argentina y recuperó su mística internacional. El Pincha jugó seis de las últimas diez Libertadores y en ese mismo lapso se acostumbró a ganarle a Gimnasia.
A.V. y D.V. podría ser otro título para esta novela. Antes de Verón y después de Verón. Hasta su vuelta, el clásico se lo quedaba cualquiera. Hoy gana Estudiantes. Con diferentes matices, pero con el mismo final: celebración albirroja.
