URUGUAY: Mujica declaró como testigo
José "Pepe" Mujica, quien también fue guerrillero tupamaro -por lo que estuvo preso entre 1972 y 1985-, prestó declaración ayer sábado ante la jueza Julia Staricco, tal como ya lo había hecho días atrás el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, también ex tupamaro.
Las fuentes aclararon que el expediente judicial se encuentra en etapa de "presumario", por lo que el contenido de las audiencias todavía es confidencial.
Dos denuncias que investiga Staricco sostienen que Amodio fue cómplice de la represión contra la actividad de Tupamaros, ocurrida antes de que se iniciara la última dictadura en Uruguay (1973-85), y que en este último período también contribuyó a la detención de opositores.
Por una de esas causas, relacionada con torturas y abusos sexuales a 28 mujeres cometidas en 1972 en dos unidades del Ejército, Amodio fue sometido el lunes pasado a un careo con los capitanes retirados Orosmán Pereira y Asencio Lucero.
En una declaración anterior ante la Justicia, Pereira sostuvo que Amodio era tratado "con especial preferencia" mientras estuvo preso en el Regimiento 9 y en el Batallón Florida del Ejército, y que "salía en operativos a 'marcar' tupamaros" y "ayudó muchísimo a detener personas".
Amodio llegó a Montevideo el 7 de este mes procedente de España, donde vive hace 40 años, con el objeto de presentar el libro "Palabra de Amodio; la otra historia de los tupamaros", de Jorge Marius.
Al arribar al aeropuerto de Carrasco presentó un pasaporte español con otro nombre, que fue aceptado por una jueza pero retenido por la Dirección de Migraciones, que le exigió que tramitara un documento uruguayo y cerró las fronteras para evitar que saliera del país.
En la noche de ese mismo viernes 7, una vez que finalizó una conferencia de prensa ante unos 80 periodistas en el hotel Sheraton, donde se hospedaba, Amodio fue detenido por policías que, sin embargo, le permitieron pernoctar en ese establecimiento.
El domingo pasado fue llevado a declarar en dos juzgados diferentes por las dos causas mencionadas, una iniciada por una de las 28 mujeres torturadas en 1972 y otra por el director de la revista uruguaya Caras y Caretas, Alberto Grille, y al día siguiente fue careado con los militares retirados.
